miércoles, 30 de noviembre de 2011

FANATISMOS



Normalmente abominamos de fanatismos religiosos, militares, políticos, deportivos, sociales, económicos. Los fanatismos siempre parecen formar parte de personas no demasiado sustentadas por un sentimiento de confianza lo bastante desarrollado para creer en sí mismos. Tendremos que comenzar a plantearnos si no hay que abominar también de esa otra clase de fanatismos que ahora parece que están poniéndose de moda. Pseudo religiones New Age organizadas por el gurú de turno, conspiranoicos que sólo se mueven impulsados por un bucle repetitivo, ciegos seguidores de evacuaciones extraterrestres, animadores del pensamiento único final mundista, que se dedican a predicar profecías, mientras eso les sirva para llenarse los bolsillos, eso sí, con mucha empatía, paz y amor. ¿Qué ocurrirá cuando llegue el 21 de diciembre de 2012?. Que al día siguiente será el día 22, el de la lotería de navidad. Estamos cambiando si, pero porque esa es la naturaleza inercial del universo, de la energía, del pensamiento. ¿Ahora somos más conscientes del cambio?. ¿O es que hay muchos iluminados que intentan subirse al carro de las conferencias, presentar toda clase de libros con la cifra 2012 en la tapa, filmar documentales sobre cualquier cosa que suene a revelación maya y vendernos la película para sacarle partido a ese cambio de conciencia?.

El fanatismo es siempre señal de duda reprimida por la inseguridad y por lo tanto, por el miedo.

ARROGANCIA



El ego peca de arrogancia al creer que, cuanto más nos desarrollemos en el camino de la energía y más creamos aprender, mejor será nuestra vida.

El conocimiento duele desde el momento en que hay que plantearse día a día los arquetipos que nos sustentan. Cada paso que damos desde la consciencia, nos va alejando de nuestra redes de seguridad emocionales. Con el conocimiento nos transformamos y al mismo tiempo cambiamos nuestro entorno, desechando en muchas ocasiones las prioridades que nos han llevado hasta ese preciso instante de iluminación.

LA MENTE



La mente da órdenes al cuerpo y este de inmediato obedece. La mente se intenta dar órdenes a sí misma, y siempre encuentra su propia resistencia.

EL CENTESIMO HOMBRE


Los grandes meditadores conocen la paradoja , el secreto de que la única forma de cambiar el mundo externo, es cambiar tu mundo interno; y conocen finalmente que solo cambiará cuando un número determinado de miembros de la especie sostengan una vibración más armónica y coherente que la que estamos sosteniendo ahora, cambiando así la polaridad de la masa crítica. El mundo no cambiará porque tu y yo lo queramos, el mundo es un reflejo de cómo somos , no hay trampa posible , la realidad es un espejo de la conciencia que revela cómo somos y qué pensamos.