
El ego peca de arrogancia al creer que, cuanto más nos desarrollemos en el camino de la energía y más creamos aprender, mejor será nuestra vida.
El conocimiento duele desde el momento en que hay que plantearse día a día los arquetipos que nos sustentan. Cada paso que damos desde la consciencia, nos va alejando de nuestra redes de seguridad emocionales. Con el conocimiento nos transformamos y al mismo tiempo cambiamos nuestro entorno, desechando en muchas ocasiones las prioridades que nos han llevado hasta ese preciso instante de iluminación.
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